Tras dos cancelaciones por enfermedad, Krystian Zimerman ofreció su recital en Valladolid, que estuvo formado por obras de Beethoven y Brahms.No es fácil definir, encerrar en una crónica, lo que ofreció Zimerman; arte con mayúsculas basado en una perfecta simbiosis entre el dominio de la arquitectura de las composiciones y su percepción sensitiva. ¡Increíble la pureza y profundidad en la emisión del sonido!. Fue capaz de presentarlo en toda su fuerza y reducirlo al mínimo, sin perder ni un ápice de brillo.La Sonata en la bemol mayor es la penúltima del ciclo sonatístico beethoveniano. Elementos espirituales, lirismo, desbordantes en las medias voces del primer movimiento, que tuvo su continuidad en el segundo, pleno en sus contrastes rítmicos. Y al término de los mismos unos segundos de reflexión, como si el pianista quisiera…
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