Si hubiera que elegir un concierto intrascendente en la edición de este año del Festival de Música de Alicante, éste sería sin duda el que comentamos. La gran calidad del violinista no sirvió para llenar el pequeño salón del Casino de Alicante en que se celebró el concierto. Tampoco había un público especialmente atento, ya que la jornada mañanera convocó a varios socios de la institución, que más permanecían estupefactos ante lo que oían, que atentos al intérprete.En este contexto, sólo se pueden destacar las obras, que tampoco ayudaron demasiado. Así, mientras hubo retazos de maestría en Ramón Barce, las obras de Cruz de Castro, Guinjoan y Rueda eran de difícil asimilación por el espectador. Por ello, lo mejor llegó al final con Del Puerto y De la Cruz (posiblemente ante la sorpresa de todos)En este sentido, la Pieza para violín de…
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