Estupenda velada musical la del 29 de octubre, con una sala de cámara rebosante de público. No era para menos, dados los excelentes mimbres (como diría Reverter) con que cuenta el European Brandenburg Ensemble y, sobre todo, la que podría calificarse de histórica experiencia de su director y clavecinista, el aún más que lozano Trevor Pinnock.El concepto con el que se abordó estas famosísimas obras fue nervioso, punzante, pero lejos de cualquier exceso a los que son tan dados hoy algunos intérpretes historicistas (léase nuestra anterior reseña, referente a Spinosi). El equilibrio entre las variables familias –en cada obra se renovó la posición de los atriles y el número de estos– resultó intachable en todo momento. La música fluyó, desde el puntal de un clave de sonido maravillosamente cristalino y expresivo, con una coordinación, alegría…
Comentarios