Se anuncian recortes presupuestarios en los fondos que la Generalitat Valenciana destina al Ayuntamiento de Valencia para el área de cultura, lo que podría afectar al Palau de la Música. Claro, hay que mantener el nuevo Palau y taponar sus vías de agua. A los nuevos se les va el dinero a chorros. Y ya estamos con las malditas comparaciones, sí, qué se le va a hacer (por cierto, qué gusto la acústica de la vieja sala). Pero es que resulta que el de las Arts ha tenido la virtud de convertir al de la Música en una institución casi modélica. Las razones no hay que buscarlas tan sólo en el hecho de que ahora el mayor pasa más desapercibido. El Palau de la Música se está adaptando al medio. Y, sobre todo, el periodo de vacas flacas ha coincidido con el momento más feliz que probablemente haya vivido nunca la Orquesta de Valencia. El tirón…
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