DVD - Reseñas

Veni, vidi, vici

Raúl González Arévalo
viernes, 16 de noviembre de 2007
Georg Friedrich Händel: Giulio Cesare in Egitto, ópera seria en tres actos (1724) con libreto de Nicola Haym. Francisco Negrín, director de escena; Anthony Baker, escenografía; Allen Hahn, iluminación; Ana Yepes, coreografía. Andreas Scholl (Giulio Cesare), Inger Dam-Jensen (Cleopatra), Randi Stene (Cornelia), Tuva Semmingsen (Sesto), Christopher Robson (Tolomeo), John Lundgren (Curio), Palle Knudsen (Achilla), Michael Maniaci (Nireno). Concerto Copenhagen. Lars Ulrik Mortensen, director. 2 DVD de 216 minutos de duración. Grabado en directo en el Royal Danish Theater de Copenhagen (Dinamarca) el 14, 16 y 20 de marzo de 2005. Harmonia Mundi HMD 9909008.09
0,0002102 Este doble DVD es un ejemplo más de espectáculo montado en torno al divo de turno, con la diferencia de que esa operación es más frecuente en el mundo de la lírica decimonónica que en el barroco. Harmonia Mundi, que ya contaba con una muy buena versión audio de la ópera cumbre de Händel dirigida por Jacobs, vuelve a Giulio Cesare in Egitto para ofrecernos la que, hasta donde sé, constituye la segunda versión comercial en DVD después de la gabada en la ENO con Charles Mackerras. Quien la conozca convendrá en que ambas producciones no podían ser más antagónicas.

Antes de proceder con la crítica quisiera dejar claro, por honestidad profesional, mi pensamiento -equivocado o no, compartido o no- sobre la representación actual de óperas barrocas según criterios historicistas. Aunque los contratenores estén de moda e incluso se atrevan -menuda osadía- con papeles decimonónicos escritos para mezzosopranos en travesti, si se quiere ser riguroso deberían evitarse en algunos papeles de Händel, que se valió de ellos para los oratorios, pero no para la lírica. De ahí que para evocar al gran Senesino prefiera una mezzo que un contratenor, pues la primera siempre tendrá una plenitud vocal -volumen, colores, veracidad- que falta a los primeros por definición, no en vano son falsetistas. Puedo compartir mejor un contratenor como ‘Tolomeo’ para recrear el aspecto adolescente del personaje -hay grandes testimonios grabados-, si es una mujer la que asume ‘Giulio Cesare’; en otro caso -como en esta ocasión- son dos falsetistas, de modo que el contraste entre ambos se pierde casi por completo, no hay diferencia vocal entre la virilidad del romano y el capricho del efebo egipcio, más allá de la caracterización de la partitura. Semejante opción redunda en definitiva en un empobrecimiento de la obra. No me extenderé más, ni en los fascinantes resultados que una voz femenina -como Silvia Tro Santafé ha demostrado- puede proporcionar como ‘Tolomeo’ junto a un ‘Giulio Cesare’ mezzo.

Dicho lo cual comenzaré diciendo que la propuesta de Harmonia Mundi es absolutamente bienvenida por su modernidad en amplio sentido, frente a la versión de la ENO, clásica en su puesta en escena, cantada en inglés y con cortes, con una dirección excesivamente lenta, pero con un estupendo reparto (Baker, Masterson, Bowman, Jones). La transposición de Francisco Negrín al universo de la guerra moderna -la guerra del Golfo asoma detrás de cada esquina, siempre Oriente Próximo- no hace sino resaltar más aún la actualidad de la partitura y el retrato fidedigno del alma humana que hizo el genial sajón. Sin dejar de lado insospechados elementos cómicos -‘Se in fiorito ameno prato’, quién lo hubiera pensado con esta cumbre de la opera seria- la dirección escénica resalta el carácter heroico del protagonista, la sensualidad de ‘Cleopatra’ y la lascivia y el vicio de ‘Tolomeo’, con una coherencia de ideas realmente buena, mostrando un gran trabajo pensado hasta en sus últimos detalles.

Andreas Scholl es una gran estrella del canto barroco, y frente a otros cantantes de su cuerda que parecen estrellas fugaces, el alemán se mantiene firme frente a los nuevos talentos que van surgiendo -y ya no son tan pocos-. He apreciado más su personificación del dirigente romano que en las arias sueltas del recital dedicado a Senesino, en el que la debilidad del grave y el agudo blanquecino, ciertos sonidos fijos y sobre todo la coloratura aspirada jugaban excesivamente en su contra. Las agilidades siguen siendo mecánicas, pero no es menos cierto que la continuidad de la representación frente a la frialdad del estudio permite dar otra calidez a la interpretación, erigiéndose realmente en protagonista absoluto del DVD. Se trata de una interpretación muy pensada que no se queda en el aspecto heroico del personaje, sino que resalta en igual medida la ternura frente a ‘Cleopatra’ y sabe encontrar el punto apropiado de contraste entre sus arias (¿cómo señalar una sola cuando todas son geniales e indispensables?).

La reina egipcia está muy bien personificada por Inger Dam-Jensen, que destaca más el aspecto lírico y melancólico. Que nadie espere una virtuosa -Beverly Sills sólo hay una-, pues ‘Da tempeste il legno infranto’ es más íntima que exhibicionista; pero alcanza cotas muy altas de expresividad con ‘Piangerò la sorte mia’ o ‘Se pietà di me non senti’, mientras que ‘Venere bella’ no está exenta de sensualidad, cantada mientras toma el baño.

El ‘Tolomeo’ de Christopher Robson es poco adolescente, pero sí muy vicioso, más en el aspecto que en el canto. No me parece que sea un gran cantante, su prestación es correcta, pero no es menos cierto que, de no ser por el aspecto visual, el meramente vocal no sería enteramente satisfactorio.

Randi Stene (‘Cornelia’) muestra un vibrato ancho y sonidos feos, sobre todo en el grave, que tiende a abrir en exceso porque la tesitura le resulta demasiado baja, y aunque trate de disfrazarlo de expresividad lo cierto es que puede resultar desagradable. 'Priva son d’ogni conforto' es simplemente correcta. Como su hijo ‘Sesto’ Tuva Semmingsen está más acertada, con una dulce voz sopranil que resalta la juventud del personaje, no exento de ímpetu, como muestra en ‘Langue offeso mai riposa’ o ‘L’aura che spira’, con una buena coloratura y gusto en las variaciones. El contraste entre ambas es fuerte en el célebre dúo ‘Son nata a lagrimar’, cantado con justa intensidad. Más tierno de lo habitual el ‘Achilla’ de Palle Knudsen, bien cantado, como los demás papeles secundarios.

El Concerto Copenhagen se muestra a la altura de otros conjuntos historicistas más famosos, con el clásico sonido seco e incisivo, ofrecido de manera compacta y revalorizado por la estupenda toma de sonido. Los tiempos escogidos por Lars Ulrik Mortensen son veloces, incluso muy veloces, lo que de una parte ayuda a imprimir una sensación de movimiento continuo bastante insólito en una ópera seria, y destaca el aspecto marcial, pero de otra impide recrearse en la melodía de otros pasajes muy conocidos.

La presentación, como la de todos los DVD de Harmonia Mundi, es excelente y, habida cuenta la escasa oferta del mercado audiovisual en óperas de Händel, este DVD es una buena opción para el amante de la ópera barroca, y merece conocerse por sus aspectos más sobresalientes, aunque no tenga la calidad vocal homogénea que sería deseable, casi imposible de conseguir por otra parte con Giulio Cesare.

Este DVD ha sido enviado para su recensión por Harmonia Mundi
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