Notas del último viernes: exquisitas las desgranadas por Sokolov; muy meritorias las esculpidas por Weller; desnutridas las que comentaban el programa y desaforadas las expelidas por buena parte del público mientras transcurría la música. Y es que hay muchas notas, así como también hay muchos notas. Vayamos por partes.Sokolov dio muestra de estar en el punto más elevado de su carrera. Su interpretación del primero de los conciertos beethovenianos fue sencillamente magistral. Aunó la inteligencia constructiva con una sensibilidad que cautivó desde su primera aparición. Su irreprensible técnica se puso al servicio de una concepción discursiva muy lírica, casi contenida, que se alejaba de heroicidades y desgarramientos románticos. Pero su sonido, siendo tan nacarado, nunca pareció frágil; por el contrario, se mostró vigoroso, elástico y,…
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