Como bien han aprendido los integrantes de la Veneciana: “Io la Musica son, ch' à i dolci accenti sò far tranquillo ogni turbato core, et hor di nobil ira, et hor d' amore posso infiammar le più gelate menti” (Soy yo, la música, quien con sus dulces acentos sabe apaciguar los corazones alterados y que puede inflamar de cólera o de amor los espíritus más fríos). Hay que beber del espíritu de una obra que une la expresión de la voz a la caricia de la música de uno de los grandes maestros del la seconda prattica como es Claudio Monteverdi.Expresión natural de los acentos del alma. Ese ha sido el contenido servido en bandeja de plata de las manos de este grupo italiano.La fuerza de la palabra ha dado poder a un nuevo género: la ópera. La sinceridad de ese primer instante, esa es la premisa que nos ha transmitido Claudio Cavina en su visión…
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