A fe que esta temporada Paul Daniel se está ganando sus garbanzos como principal director invitado de la Real Filharmonía de Galicia: programa barroco para iniciar el curso, programa clásico hace un par de conciertos, y esta noche programón romanticón. Con algunas cosas habrá acertado más que con otras -sólo faltaría-, pero si algo hay en común en todas sus interpretaciones es una honradez constante en su aproximación a las partituras, y una modestia innata que -sin perder la autoridad- le lleva siempre a ceder el protagonismo a la orquesta. No es de extrañar, pues, que sus músicos se entiendan bien con él. Y más en una primera parte como la de hoy, en la que Daniel había de vérselas a solas, primero con los vientos y luego con las cuerdas. Hablando de aquéllos, si las sopranos que en el mundo son han de agradecer a Strauss tantos y…
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