Como ya hemos mencionado en otras ocasiones a propósito de orquestas de estudiantes -así la Joven Orquesta de Castilla y León o la del Conservatorio Superior de Salamanca, con la cual, por cierto, disfruta el público abulense en las fechas que escribimos, capitaneada por su director-fetiche, Lutz Köhler, y su internacional concertino Roberto González Monjas-, las sensaciones que el público suele disfrutar en este tipo de conciertos, a despecho de que las cualidades técnicas de los profesores no satisfagan en la misma medida que (algunas) orquestas profesionales, pasan por el estímulo, la maleabilidad y el entusiasmo que los chavales suelen transmitir. Sus conciertos dan fruto a través de muchísimas horas de preparación y ensayo, y su capacidad de sacrificio ante eventos que para ellos aún no se han convertido en rutina permanece incólume…
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