Los que tuvimos la suerte de asistir a este concierto, podemos felicitarnos. Tanto la orquesta, como la solista, y el director, nos regalaron una velada con excelente música, soberbiamente ejecutada, sonoramente espléndida, en fin, muy cerca de la perfección.Dvorák es un compositor formidable, infra-valorado a mi parecer, porque su música subyuga, emociona, entusiasma...¿y qué más se puede pedir? Su vena bohemia asoma por todos los lados, las voces interiores tienen una riqueza que los integrantes de la LSO saborearon con exquisito gusto, y sus melodías son de invención tan feliz que uno las tararea después con ganas de volver a escucharlas.En esta música Colin Davis se encuentra a sus anchas. Dvorák influenció decisivamente la música post-romántica inglesa. Elgar, Bliss, Vaughan-Williams y Walton serían impensables sin sus…
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