Buen programa el de este concierto de fin de año, con obras casi todas famosas y a la vez de mucha calidad, virtudes que a veces no van parejas en este tipo de eventos. Se comenzó con una obertura, como debe ser, la conocidísima de Die Fledermaus, un pequeño homenaje a esa tradición navideña de origen vienés -convertida, pese a quien pese, en universal por mor de los medios- a la que no es muy dada la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, y que, por calidad musical y "adecuación fiestera", debiera abundar en este tipo de conciertos, por mucho que algunos se empeñen en "autoctonizar" la celebración con bodrietes. La versión de Petrenko fue efectiva, bien planificada y resuelta, aunque no llegó a sacar todo el jugo a sus buenas ideas. Faltaron más detalles de trabajo y pulir los que sí se apreciaron. Pese a todo, como comienzo no estuvo…
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