Pese a cierta desorganización -acreditaciones que no llegaban, butacas dispares para la crítica, programa de mano aséptico, gente ubicándose de cara al director una vez comenzada la velada-, hay que agradecer en el alma a Caja Duero que haya brindado la posibilidad de asistir en la ciudad del Pisuerga a un concierto cuyas obras, orquesta y director prometían y cuyos resultados no sólo no defraudaron sino que fueron excepcionales. Después del monumental atasco automovilístico provocado a partes iguales por la hora punta, la asistencia de hinchas al partido de Copa del Rey del Real Valladolid (estadio y auditorio se encuentran contiguos), los 1700 "escuchantes" del concierto que comentamos, la desgraciada costumbre de utilizar el coche para todo y, por supuesto, la absoluta falta de previsión por parte de los políticos para planificar…
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