Con la sala abarrotada, y la salita contigua, con pantalla en transmisión directa, repleta, se terminó el ciclo de cuatro conciertos dedicados a compositores de ópera que también escribieron música de cámara. En el caso de Laló y Glinka, esto está un poco tirado por los pelos, ya que apenas compusieron tres óperas cada uno, hoy casi olvidadas. Chaicovsqui fue más prolífico en el género operístico, y su Eugen Onegin sigue siendo popular.
El Trío nº 3 op. 26 de Laló es obra de madurez, del año 1889, tiene cuatro movimientos, y dura aproximadamente media hora. Tiene momentos felices, con melodías y armonías que recuerdan su famosa Sinfonía española. El segundo movimiento, ‘Presto’, en un trepidante 3/8, está muy bien concebido. También destaca el ‘Très lent’, tercer movimiento, con unos unísonos extensos en la cuerda, que suenan muy, muy…
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