Ustedes se preguntarán -en el improbable caso de que hayan leído la habitual 'ficha' del concierto- cómo es posible precisar con tanta exactitud el número de asistentes. Bueno, tengo que reconocer que es un cálculo aproximado; admito que puedo haber incurrido en el error de alguna centésima porcentual en más o en menos. Y también he de confesar que el número de seiscientos sesenta y seis espectadores (curiosamente, el doble de trescientos treinta y tres) me resulta bastante útil para reforzar el título de esta crítica. Sí, el número tres; tan traído y llevado desde los más remotos tiempos: guarismo básico de muchas religiones desde épocas remotas, superación de la dualidad maniquea, clave de la nigromancia, número cabalístico que desempeña una importante función en los misterios masónicos... En estos días, cuando se escucha en La Coruña…
Comentarios