Los mismos intérpretes de la primera velada abordaron esta segunda, invirtiendo con buen criterio el orden cronológico de los dos cuartetos, que se abordaron. El Cuarteto nº 6 del ciclo es un ejercicio estilístico, donde el autor trata de unir su lenguaje propio al de sus ilustres antepasados en el difícil género del cuarteto de cuerdas. Hay citas de otros estilos, de diferente índole, desde los clásicos hasta unos compases del más inconfundible Dvorák. Llama la atención el final de cada uno de los 4 movimientos: Acordes perfectos -- una especie de rúbrica como para decir que aquí no ha habido nada nuevo -- que todo ya está inventado.El Cuarteto nº 5 de la serie es, indudablemente, más importante, por su Andante, de casi 15 minutos de duración, de una gran belleza tanto melódica como tímbrica. A pesar de que los 4 músicos rusos son…
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