De puntillas y sin la expectación de otros muchos con nombres más publicitados, se coló el mejor concierto que se ha podido escuchar en el auditorio vallisoletano en la temporada que por estas fechas alcanza su meridiano. Los que nos ocupamos de críticas o reseñas tendemos, para enfado de algunos, a sacar defectos continuamente, que parece que dan más juego. Igualmente, se suele pensar que tanta supuesta capacidad para el análisis no nos permite disfrutar de la música de manera inocente y emocional, porque la cabeza actúa como una lavadora, procesa datos por doquier, e incluso parece que es casi obligatorio tomar notas mientras las obras suenan. Así, claro, resulta del todo inane el deseo de dejarse llevar por cualquier oleada bruckneriana, por poner un ejemplo que aquí viene al caso: que si esta progresión no ha sido del todo…
Comentarios