Había expectación en Valladolid por escuchar a la soprano María Bayo, alimentada por los ecos de sus innumerables éxitos, algo lejanos como los de Salzburgo o más próximos como su Manon del Real. Faltaron, eso sí, reflejos en la clase política para trasladar el recital de la sala prevista al Teatro Calderón.Su primer contacto con la ciudad llegó a través de la palabra en la rueda de prensa anterior al concierto: "no quiero que se olvide la tradición de los autores españoles por eso los incluyo en los programas". "El recital es un género muy complicado, más que la ópera o el oratorio, pues estás sola ante el público y el contacto es inmediato". "El concierto es un momento de recibir, de percepción en un mundo en el que parece que prevalece la cultura de lo inmediato".La soprano llegó al concierto en un estado de forma increíble, con un…
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