A pesar del aviso “no hay entradas” hubo visibles claros en la asistencia ¿Será porque Julian Rachlin e Itamar Golan se presentan por primera vez en Madrid, o porque a una parte del público no le agrada un programa monográfico de obras de Shostacovich? Que sepan los que no vinieron que se perdieron un sensacional concierto en el cual se hizo música de la más fina concebible, con calidad, sensibilidad, musicalidad y plena entrega. Para esta ocasión, las luces de la sala se apagaron casi completamente, con poca iluminación del escenario, sirviéndose los intérpretes de luces individuales en sus respectivos atriles. El concierto se inició con la única Sonata para violín y piano que compuso Shostacovich, la op 134, con sus tres movimientos “Andante” “Allegretto” y “Largo”. Obra de madurez, escrita a los 62 años de edad, tiene todas las…
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