Sí; otra vez aplausos 'rítmicos'. Y, además, mantenidos durante largo tiempo por un público heterogéneo (con presencia de autoridades y críticos musicales de toda España) puesto que el acceso a la iglesia era totalmente gratuito. Por si alguien no sabe a qué me refiero con esa definición de aplausos 'rítmicos', me permito remitir al lector curioso a la crítica, abajo citada, en que me refería a la forma que adopta el público para manifestar su entusiasmo ante un hecho artístico de muy alto nivel. Concluido el Requiem, los asistentes prorrumpieron en aplausos y exclamaciones de carácter habitual; hasta que, de pronto, con esa extraña espontaneidad que no se sabe cómo, cuándo y de dónde trae su origen, surgió incontenible ese singular batir de palmas que realmente impresiona por la unanimidad y la exactitud que ha de adoptar toda una…
Comentarios