Bueno, pues ya ha concluido el Ciclo Ravel. Con Bolero, ¡claro!, como colofón. Punto y final que sirve como imagen de los dos últimos conciertos de Maazel en Valencia y que se sustancia en una sola palabra: demagogia. O, vulgarizando, en dos: mucha cara. ¿Por qué? Porque se desaprovechó la capacidad de la estupenda formación que es la Sinfónica de la Radio de Baviera permitiéndola que se limitara a dar las notas en su sitio, viaje para el que no hacen falta alforjas (entiéndase que para eso es mejor emplear el dinero en otras causas); porque en la sesión del día 26 sólo la obra que cerraba el programa, la Rapsodia española, pareció haberse trabajado realmente, se ve que para dejar buen recuerdo en el oído, aunque el dudoso gusto (¡qué ritardandos más vacuos!) con el que se interpretaron los giros de sabor español en el último movimiento…
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