¿Quién lo habría creído? La Sala Sinfónica repleta para escuchar música de cámara. Sin el atractivo mediático de Anne-Sophie Mutter, impensable. Tiene la violinista alemana una manera de crear expectativas, poco usual para intérpretes que se dedican a la música clásica, cosa que pudimos apreciar el domingo pasado en el diario El País, con sugestivas fotos dignas de una Miss Universo. Y esto atrae a la gente.Pero los buscadores de glamour femenino habrán quedado decepcionados: la Mutter vino vestida esta vez de forma muy profesional, con pantalones oscuros y una prenda blanca, sin mangas ni breteles, ajustada pero muy sencilla. (El hecho que las violinistas femeninas puedan presentarse en público con prendas sin mangas les da una enorme ventaja sobre los hombres, y no solamente por lo vistoso, resulta que la sensibilidad de las manos…
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