Si fuera una cantante diríamos que le sobra vibrato, pero como se trataba de una iglesia convertida en sala de conciertos, habría que decir que le sobraban ecos, vibratos, riqueza de sonido, armónicos y todo. La iglesia de la Merced es sin duda un espacio muy hermoso arquitectónicamente, pero la sonoridad es totalmente inapropiada para un concierto de piano y Peter Donohoe (Manchester, 1953) resultó muy perjudicado por ello.Quizá fueron las piezas de Bach las que más alteradas quedaron, especialmente aquellas donde predomina el elemento contrapuntístico sobre el melódico. Prácticamente todas las fugas se convirtieron en una fusión sonora donde era muy difícil identificar y separar los elementos constructivos, donde lo sensorial se impuso casi siempre a lo racional. En buena medida este efecto fue buscado por el propio Donohoe, que tiene…
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