En su segunda actuación en la Semana de Música Religiosa de Cuenca, Tenebrae interpretó nuevamente música de Francis Poulenc, en este caso los premonitorios Quatre Motets pour un temps de pénitence, escritos en los años anteriores a la II Guerra Mundial. Estos vívidos motetes, "tan realistas y trágicos como un cuadro de Mantegna", en palabras del propio Poulenc, combinan espléndidamente con la serenidad del Requiem de Maurice Duruflé, compuesto tras la guerra, en un tiempo -al menos teóricamente- de esperanza. Al contrario que Poulenc, Duruflé tenía tan pocas preocupaciones espirituales que no tuvo el menor inconveniente en adoptar para su Requiem el mismo texto agnóstico e irredentista usado por Fauré, aquel mítico director laico y republicano del Conservatorio que había excluido a Dios y a la resurrección de las almas de su famosísimo…
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