Sin ninguna duda la visita de Christoph Eschenbach y la Orquesta de París constituía uno de los puntos culminantes de esta temporada castellano-leonesa que no da un momento de tregua (desde luego, nadie podrá decir que no se les está dando utilidad a las salas de Centro Cultural Miguel Delibes), y dudamos muy mucho que las expectativas de alguno de los afortunados que asistieron se vieran truncadas en algún momento, porque hubo verdadera magia en esta velada. Ya desde un maravillosamente bien planificado Carnaval Romano de Berlioz pudimos darnos cuenta de que éste era uno de esos días en que acústica –¿por qué todo suena con prístina transparencia cuando vienen algunas orquestas reconocidas y sin embargo abunda el desequilibrio cuando toca la OSCYL?–, orquesta y director iban a conchabarse para hacernos pasar un rato fantástico. La…
Comentarios