Ya hace un año, cuando este cuarteto nos visitó por primera vez, expresé mi admiración acerca de su quehacer. Esta vez superaron mis más positivas expectativas: su actuación fue sencillamente sensacional, en todos los sentidos. Técnica superlativa, expresividad trascendental, cohesión perfecta, sonoridad que te hace cosquillas en el vientre. Es inconcebible que este programa se pueda tocar mejor aún. La voluntad, y alta calidad, de cuatro eximios músicos -cada uno con una exitosa carrera como solista o especialista- de unirse para gozar haciendo música de cámara ha hecho este milagro. Hubo, desde su visita hace un año, un pequeño cambio: los violines ya no se turnan, y Antje Weithaas toca todo el repertorio como primarius. Su manera de tocar nos dejó estupefactos: ella sabe volcarse con toda su alma y cuerpo en la música que interpreta,…
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