La segunda cita de Rafael Frühbeck de Burgos con el Festival consiguió, esta vez sí, un triunfo muy completo con la Messa da Réquiem de Verdi ofrecida de nuevo en el Palacio de Carlos V. El principal motivo consistió en el control sutilmente calibrado que la dirección mantuvo constantemente, incluidas las explosiones más violentas, sobre la masa orquestal y coral, así como la expresividad del canto de unos solistas excelentes; se logró de este modo un equilibrio y precisión que beneficiaron tanto al carácter solemne como verdiano de este Réquiem.Con su dramático y profundamente humano desconcierto ante la muerte presente en toda la misa, dedicada a Alessandro Manzoni, Verdi consigue expresar la esencia más íntima y poderosa que puede constituir el sustrato de una obra de esta índole. Su aproximación a la misma se realiza antes desde una…
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