A sus formidables e incólumes dotes técnicas --manifiestos en el sonido poderoso y nunca forzado, la digitación expedita y exacta, la claridad y nitidez de trinos y arpegios, la precisión de las octavas-- el bilbaíno Joaquín Achúcarro, gran señor del piano, une las sutilezas de timbre y fraseo resultantes de una sensibilidad musical madurada por la experiencia.Así se me hizo evidente en el recital que ofreció, ante un público numeroso y apreciativo, el pasado viernes, en el Teatro Nacional, en el que combinó obras de compositores alemanes y españoles.Ferruccio Busoni (1866-1924), pianista y compositor alemán de origen italiano, se dedicó, entre 1888 y 1920, a transcribir para el piano obras de órgano de Johann Sebastian Bach (1685-1750). Los puristas objetan las transcripciones, pero no hay duda de que en las salas de concierto éstas…
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