Este artículo está escrito al hilo de la escasa asistencia de público al primer concierto de homenaje a Olivier Messiaen en el Festival Mozart. Algo habitual en esta ciudad cuando hablamos de música de cámara, aunque hay un 'núcleo duro' de alrededor de doscientas personas -fieles a todas las convocatorias y grandes aficionados por encima de espectadores-, que escucha estos conciertos con verdadera devoción. Y con un respeto y atención ejemplares que ya quisiéramos fueran la norma en los conciertos de la Sinfónica y las representaciones de ópera. La actividad camerística en A Coruña ha estado hasta hace poco reducida a la temporada organizada -casi siempre heroicamente, con un espíritu de resistencia casi numantino- por la Sociedad Filarmónica de La Coruña. Hay que añadir los ciclos, generalmente celebrados en sesiones matinales, que…
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