A mis oídos, los méritos mayores del sexto concierto de la temporada oficial de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), celebrado el viernes, en el Teatro Nacional, bajo la batuta del director titular, Choséi Komatsu, recayeron en el Coro Sinfónico Nacional (CSN) y su director, Ramiro A. Ramírez, por la escrupulosa preparación y espléndido desempeño del CSN en el Stabat Mater, del italiano Gioacchino Rossini (1792-1868).Ello sin menoscabo del rendimiento acabado de Komatsu y la OSN en la obra o de la cumplida actuación de las solistas vocales femeninas, la soprano Zamira Barquero y la contralto Karen Esquivel.Desafortunadamente, las intervenciones de los solistas masculinos, el tenor Eric Hanson y el bajo-barítono Young Ju Lee, estuvieron muy por debajo de los requerimientos de la partitura, para decirlo de modo caritativo sin entrar en…
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