Siempre he preferido el término cronista antes que el de crítico para hacer referencia a los que contamos qué ocurre en un concierto. Y es que hay veces, como en esta sesión inaugural del Via Stellae, que se tiene la suerte de asistir a conciertos superlativos, de los que sí se puede comentar algo, pero difícilmente podrá uno criticar nada.Se presentó John Eliot Gardiner con su Monteverdi Choir, en una abarrotada iglesia de San Martín Pinario, para afrontar un variado programa de polifonía sacra que transcurrió desde Francisco Guerrero hasta Olivier Messiaen, un repaso absolutamente fascinante que mostró una vez más que Gardiner no es ya un director únicamente centrado en música renacentista, barroca y clásica -recordemos que acaba de dirigir Simon Boccanegra en Londres con importante éxito- sino un genio que abarca todos los estilos con…
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