“Quien quiera construir torres altas deberá ahondar mucho en los fundamentos” afirmó Anton Bruckner. Y es una máxima con la que fue coherente toda su vida y que demostró con un legado sinfónico de una inmensa riqueza, en nuestra opinión aún no del todo valorado en su alcance histórico y artístico. Si en algunas obras podemos encontrar de una vez las más altas expresiones del arte bruckeriano, estas son sin duda sus tres últimas sinfonías. Precisamente con la interpretación de sus Séptima, Octava y Novena sinfonías cerraba Daniel Barenboim al frente de su Staatskapelle Berlin el 57 Festival Internacional de Música y Danza de Granada. El maestro de origen argentino, quien en la prensa local afirmaba que debía a Bruckner su dedicación a la dirección orquestal, se ha convertido en uno de los especialistas indiscutibles del repertorio del…
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