Algo decepcionante resultó este concierto extraordinario de la OSCYL con Rubén Gimeno, debido ante todo a que al final no se interpretó alguna de las obras que habían sido anunciadas. Sí disfrutamos con unas Danzas Fantásticas de Turina -también programadas para la temporada que viene- equilibradas en los momentos más líricos (sutil ‘Ensueño’), y rotundas en la ‘Orgía’, aunque con un exceso de reverberación que quizá debería haber llevado al director por caminos menos altisonantes.El nivel artístico fue en aumento en esta primera parte gracias al excelente Roberto Bodí, primer trompetista de la orquesta que se lució con el estupendo Concierto de Alexander Arutiunán, composición muy apreciada, como se dice en las notas, por los solistas de un instrumento para el que no abundan las obras concertantes de público re-conocimiento. La calidad…
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