En 1981, el renombrado director de escena británico Peter Brook (n. 1925) estrenó La tragédie de Carmen, en el parisino Théâtre des Bouffes du Nord, sede del Centro Internacional para la Creación Teatral (CICT), vivero de experimentación e innovación dramática que él había fundado diez años antes.Se trataba de una versión condensada de la ópera Carmen, de Georges Bizet (1838-1875), y el elenco estuvo formado por actores provenientes de distintos países. Actores y no cantantes. La diferencia es crucial, porque el concepto de la escenificación requería más de actores que cantaran que de cantantes que actuaran (de todos modos, algo difícil de encontrar en el campo de la lírica).Al parecer, el propósito fundamental de la versión abreviada que Brook y sus colaboradores plasmaron de la ópera era devolverle al argumento la truculencia…
Comentarios