Tenía mucho interés de escuchar música de cámara en esta nueva sala, recién reformada, para poder apreciar su excelente acústica con la sonoridad de un conjunto estable. Un piano de media cola, con la tapa abierta al máximo, un violinista de pié y la violoncellista, sentada delante del piano –todos músicos con un importante curriculum y activos como profesores de sus respectivos instrumentos– tuvieron a su cargo este precioso programa, de buena música.Entre el momento de programar la temporada y el concierto hubo un cambio del pianista. Andreu Riera –quien tomó el relevo – estuvo a la altura de su cometido, lo mismo que los dos instrumentists de arco. Pero lo que pasa con la música de cámara es que requiere ingente tiempo para poner todo a punto, y si bien no hubo un solo desliz en todo el programa, ni una sola nota desafinada, faltaba…
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