En el acogedor ambiente del salón de conciertos del Castillo de Vilafortuny, en las afueras de Cambrils, y con la buena acústica de las salas abovedadas, el cuarteto de saxofones nos ofreció un ameno programa, que sonó muy bien y que tuvo muchos momentos felices.La primera parte la tocaron sentados, y empezaron con la Historia del Tango, de Astor Piazzolla, con los tres subtítulos -muy elocuentes por cierto, a saber ‘Bordel 1900’, ‘Café 1930’ y ‘Night Club 1960’- porque ilustran la música que, como siempre en el caso de Piazzolla, tiene reminiscencias porteñas, como solo él podía evocar. Piazzolla no es fácil de tocar, pero a pesar de los escollos técnicos los cuatro jóvenes intérpretes demostraron tener la suficiente soltura para hacerles frente. Se trata de dos gallegos, un mallorquín y un valenciano -todos nacieron con el amplio…
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