"El mejor concierto del Festival de este año". Así lo conceptuaba un conspicuo aficionado. Y así pareció juzgarlo el público, a tenor de las interminables aclamaciones que dedicó a los dos artistas quienes se vieron obligados a saludar repetidas veces desde el palco escénico. Tal vez resulte difícil establecer la comparación entre actos musicales de muy distinta naturaleza y diversa complejidad (una ópera, un dúo de canto y piano, por ejemplo); pero, si no realizamos tales ponderaciones, la aseveración parece básicamente cierta. Acaso compartiendo la gloria ex aequo con la actuación del pianista ruso Sokolov, tal como apuntaba otro cualificado partícipe de todos los quehaceres culturales de esta ciudad. En cualquier caso, brillante cierre de un nuevo Festival Mozart que -no debe olvidarse- vive felizmente gracias a que La Coruña lo ha…
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