Podría argüirse, y con razón, que sobran las palabras para cantar las excelencias del arte de Achúcarro. Como concertista ha dejado su impronta en las más prestigiosas salas de uno y otro hemisferio. Más de una veintena títulos forman su excelente haber discográfico. En lo que atañe a su actividad docente, sus alumnos se hacen eco de su rigor tanto como de su bondad. Ha tiempo que celebró sus bodas de oro con el piano y durante estos años ha sabido labrarse una reputación sin sombras. La madurez le ha otorgado el don de la sabiduría pero el éxito no le ha robado ni la modestia ni la ilusión. Por todo lo cual consideramos que aún siendo muchos los homenajes que se le tributen, siempre serán pocos.En la primera parte del recital, Achúcarro ofreció una ensalada de piezas de inspiración española. Falla, Albéniz, Debussy, Granados; una visión…
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