España - Cataluña

Cómo suena una buena orquesta sinfónica al aire libre

Juan Krakenberger
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Cambrils, miércoles, 13 de agosto de 2008.
Parque Samá. Violín: Gerard Claret. Violoncello: Lluís Claret. Orquesta Sinfónica de la Radio de Hungría. Director: Lászlo Kovács. Zoltán Kodaly, Danzas de Galanta. Johannes Brahms, Concierto op 102 para violín, violoncello y orquesta. Ludwig van Beethoven, 7ª Sinfonía op 92. Aforo: 70%

Sobre la tarima de siempre, con las cuatro columnas metálicas que soportan el esqueleto con las luces que iluminan los atriles desde arriba, toma asiento esta orquesta, reducida para esta gira al presentarse con una formación de cuerdas de apenas 10/8/6/6/4 y los vientos/madera de rigor, más los metales que exigen las partituras, y dos percusionistas: en total 54 músicos. Insisto sobre estos detalles porque sin paredes laterales, o de fondo -realmente al aire libre, tan solo enmarcados por cuatro enormes árboles- lo que se oye de una orquesta sinfónica es muy distinto de lo que se apercibe en una sala o un auditorio. Lo mismo vale para los propios músicos, que se oyen de forma diferente. Por supuesto, no había ni micrófonos ni altoparlantes, todo era auténtico. Y eso implica riesgos. No obstante esos obstáculos, estos avezados músicos…

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