La voz elástica y expresiva, la emisión firme y penetrante, los timbres pulidos y afinados de la soprano costarricense Íride Martínez, junto a su figura atrayente sobre el escenario y la gesticulación persuasiva que desplegó en las interpretaciones, acorde con el contexto dramático del personaje o el tema de la canción, deleitaron al numeroso público que llenó el Teatro Nacional, el sábado 16, para el concierto de clausura del Festival de Música Credomatic.Acompañada en el piano por su marido, el maestro Siegmund Weinmeister, la cantante ofreció un programa de arias de ópera y canciones de tres grandes cultores del bel canto italiano de la primera mitad del siglo XIX.Además, como muestra de su propiedad de distintos estilos lírico-dramáticos, la presentación de la señora Martínez incluyó ejemplos del Barroco alemán y del Posromanticismo…
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