Después del buen sabor de boca que dejó Hillary Hahn la temporada pasada, había cierta expectación en la ciudad del Pisuerga por escuchar a otra joven estrella violinística como es la holandesa Janine Jansen. Y a fe que no decepcionó, dadas las ovaciones y las cinco salidas después de su interpretación del que es quizá el más difícil de los grandes conciertos para violín, el de Beethoven.En las notas al programa, Xoán Carreira menciona las características que debieron de adornar al violinista que estrenó la obra, Franz Clement: técnica soberbia, elegancia, delicadeza, expresividad... Y no son otros los sustantivos que cabe aplicarle a Jansen, cuyo sonido es de una finura y tersura apabullante. Sin ser demasiado grande, pasa como una flecha por toda la sala, y, bien cuidado por un buen director como Yannick Nézet-Séguin y la inmarcesible…
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