Bilbao puede considerarse hoy que es la plaza operística más volcada en la obra de Giuseppe Verdi. Desde hace tres años se vienen representando una media de tres obras del autor italiano dentro del proyecto de escenificar su catálogo completo. Pero ya la temporada pasada no fue ninguna de las óperas del compositor de Busetto la que suscitó el mayor interés en gran parte de los aficionados bilbaínos y de la crítica especializada. Fue, fueron, dos obras del siglo XX, presentadas en un mismo programa, las que se consideraron lo mejor del año: Elektra, de Strauss, y El Castillo de Barba Azul, de Bartok. Esta temporada, aunque quizás sea prematuro decirlo, vamos por el mismo camino. El pasado sábado vimos una representación de Ariadne auf Naxos que firmaría cualquier gran teatro del mundo, sobre todo en lo musical. Un gran triunfo del genio…
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