Hay que reconocer que éstos de la Sinfónica de Göteborg fueron más rápidos que nadie a la hora de echar el lazo a Gustavo Dudamel (Barquisimeto, 1981): en cuanto empezó a despuntar internacionalmente la estrella del fenómeno venezolano se aseguraron sus servicios como director titular a partir de la temporada pasada. Por supuesto que lo tuvieron que compartir desde el principio con los chicos de la Sinfónica Simón Bolívar, y a partir del próximo curso con los no tan chicos de la Filarmónica de Los Angeles. En todo caso, por lo que hoy se vio y se escuchó, los suecos acertaron; y como Dudamel tiene cuerda sobrada para pasarse media vida cambiando de hemisferio, seguro que el acierto dura aún unos años más.Quien, por de pronto, no acertó demasiado fue el editor del programa de mano, porque omitió en él que la primera obra en cartel era…
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