Seguramente lo peor que puede sucederle a una interpretación de Beethoven es que cause indiferencia. Y sin lugar a dudas esa fue la impresión con la que salió del concierto la inmensa mayoría del público congregado en el Palacio de Carlos V.La Orquesta Filarmónica de Praga es una formación reciente que nació en 1992 animada por un puñado de jóvenes instrumentistas. Y los años que han transcurridos hasta hoy de seguro que no han sido en balde, pero distan mucho de ser suficientes como para plantearse una lectura seria de las sinfonías de Beethoven.Así lo demostraron en Granada con la Sinfonía Sexta y Tercera. En la Pastoral, los de Praga mantuvieron el tipo. Se apoyaron en unos buenos músicos de cuerda, en correctas y empastadas aportaciones de los metales y en el buen talante de Belohlavek que sacó el máximo provecho, a nivel…
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