Tomás Marco (1942) consigue en este Segismundo algo semejante, pero en un grado superior, a lo que, a mi juicio, logró en la presentación madrileña el 8 de mayo de 2003 (Teatro de la Zarzuela) de Ojos Verdes de Luna y El viaje circular (ver mi crítica en Mundoclásico): aunar placer artístico y conocimiento de la peripecia humana. Se da la circunstancia de que, por aquellos mismos días (el 15 de mayo de 2003), se estrenó Segismundo en el Teatro Tatín de Santander. Esta ópera de cámara, con más de cinco años de vida, ya se ha representado en muchas ciudades españolas, con una excelente acogida: sin embargo, no hemos visto aún en Mundoclásico una crítica de ella. No es inoportuno hacerla ahora, cuando el Teatro de la Maestranza sevillano está alcanzando altas cotas de calidad y expectación, con el estreno, en habla castellana y en todo el…
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