Asistir a la inauguración de una nueva sala de conciertos en Madrid, en el edificio que lleva su nombre, debe haber sido uno de los regalos más regios que la Reina de España, Doña Sofía, podría haberse imaginado para su 70º cumpleaños. Pero así fue. Y siendo así, vino acompañada de su familia y de amigos, para saborearlo en todo su esplendor.Y esplendor bien sonante lo hubo, y en cantidad. La orquesta de la escuela, en una formación de cuerdas de 10/8/8/6/3, y con los instrumentos de viento de rigor, más timbales, sonó gloriosamente bien en la acústica muy cuidada de la sala. El nuevo auditorio, casi enteramente forrado en madera, tiene en efecto una reverberación discreta que ennoblece el sonido conjunto, de forma natural y sin distorsiones. Refleja fielmente los contrastes dinámicos, porque se oye todo: ya se trate de un pp angelical…
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