No sé qué opinará de esto Christoph König, pero el caso es que hay muchas cosas en su arte que me recuerdan a los directores “de antes”. Para empezar, en su biografía leo que este dresdense -que aún es joven- empezó por batirse el cobre, como era casi obligado antaño, en los teatros de ópera alemanes no precisamente de primera línea -habiéndoselas ya tenido nada menos que, por ejemplo, con los Meistersinger- ; y que acto seguido se ha dedicado a la titularidad de orquestas de categoría semejante. Sin ir más lejos, aquí se ha dado cuenta de su debut hace escasos meses como nuevo responsable de la Orquesta Nacional de Oporto.Es decir, parece un director de los que se toman su carrera con calma. Y eso se nota desde que se le ve salir al escenario sin apresuramientos, con paso firme y con la sonrisa sólo estudiadamente esbozada, lo cual da…
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