Con un interesante y variado programa, el maestro Elias Arizcuren se despide del público que durante muchos años ha seguido su actividad frente a este soberbio conjunto formado por ocho violoncellistas, de diferente origen, con sede en Amsterdam, Holanda. Tenemos entendido que el Octeto seguirá con su actividad, sin él, bajo la guía del primer violoncellista Robert Putowski, lo que viene a confirmar el buen trabajo que se ha hecho hasta ahora, a escala internacional, con muchos premios ganados, discos grabados y colaboraciones al más alto nivel mundial. Es sin duda asombroso lo que puede rendir un Octeto de estas características, en materia de sonoridad, de tesituras que llegan a la altura de las que producen los violines, de posibilidades percutivas con golpes sobre cuerdas o cuerpo del instrumento, de pizzicati suaves o duros, para no…
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