A veces todas esas puestas en escena elaboradas nos hacen olvidar que una ópera es una cantante que nos expresa sus sentimientos y avatares por medio de la música. Por eso Renacimiento es una ópera aunque sólo tenga una cantante, una música pregrabada y poco más, porque cuenta una historia mediante música y teatro, y lo hace con una gran efectividad. El planteamiento argumental es muy sencillo. Una mujer en plena crisis matrimonial se va de veraneo con la esperanza de que este descanso le permita recobrar la relación con su marido, bastante deteriorada. Sin embargo las vacaciones sólo aumentan su estrés e insatisfacción personal, y ha de buscar en sí misma la tranquilidad que su vida familiar –sobre todo su marido, pero también las exigencias de sus hijas pequeñas- le roba. No me gustó el final, porque ante una situación tan desagradable…
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