No falla: la Novena Sinfonía de Beethoven sigue teniendo un enorme poder de convocatoria, y el ambiente que se respiraba esta noche en el Auditorio de Galicia es prueba más que fehaciente de ello. Por una vez, se colgó en la taquilla el cartel de “agotadas las localidades”, y la atmósfera dentro de la sala -llena hasta la bandera e incluso un poco más arriba- era la de las grandes ocasiones, como suele suceder con el ya tradicional concierto de Navidad de la Real Filharmonía de Galicia: está claro que, al menos en apariencia, la crisis se quedó fuera.A no ser por dos pequeños detalles. Por una parte, la organización reprodujo en el programa de mano las notas que ya se emplearon el 26 de junio de 2003, cuando la orquesta cerró el curso sinfónico beethoveniano -concierto que se dio en memoria de Ángel Mayo-, y debidas al Padre Calo, cuyo…
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