Hay obras que giran sobre el mismo eje interpretativo una y otra vez, década tras década, acumulando a cada vuelta más y más capas de una sustancia que, con ligeras variantes, es prácticamente idéntica. Tan sólo algunos son capaces de desplazar el eje. Sólo los más grandes pueden alterar un impulso asumido como ley. Entonces la sustancia salta por los aires y se descubre un orden nuevo. Rattle y sus iluminados pertenecen a esta especie. Ocho años después, han vuelto al Palau de la Música para repetir el milagro: han hecho de la música puro asombro y puro gozo.En aquella ocasión fue Berlioz. En esta, al francés se le ha sumado Schumann. Del ciclo sinfónico del germano que están paseando por Europa, en España (Madrid y Valencia) sólo han ofrecido la mitad. Coincide el programa con el ya comentado por Jorge Binaghi en Bruselas [leer…
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